Como todos los años, una gran cantidad felices ilusos creen que el comienzo de un año supone el mejor momento para empezar una vida nueva. Que se presenta ante ellos una oportunidad para cambiar de vida.
Al margen de los inexistentes motivos por los cuales esas personas piensan que el comienzo de un año es el mejor momento para cambiar, y no cualquier otro de los 365 días del año restante, dichos especímenes, cargados de un estúpido atisbo de esperanza y lucidez, creen que son capaces de sacar a delante una cantidad seguramente no inferior a cinco propósitos.
Los típicos tópicos que forman esta costumbre anual (véase: dejar de fumar, no beber tanto, hacer deporte, comer más fruta y verdura, levantarse temprano, ver menos la tele, leer más, estudiar más, pasar más tiempo con la familia, ser menos borde y más alegre, etc.) se consagran formando parte de una gran lista que ocupa un lugar privilegiado en el cuarto o el despacho de susodicho elaborador, en el centro de todas sus miradas, o en su defecto, formando parte de un minúsculo y arrugado trozo de papel cuyo autor cuidará de llevar siempre encima para poder ojearla cuando desee.
Entonces llega el día 1 de Enero, ese que habían señalado en el calendario como el día en que nacería una persona con buenas costumbres, una persona que se levantaría temprano, desayunaría fruta, buscaría un libro interesante que leer y se iría a pasar la mañana con sus abuelos. Pero lo que nuestro feliz iluso no tuvo en cuenta es que ese mismo día estuvo celebrando Noche Vieja hasta las 6 de la mañana, aprovechando que el año de las malas costumbres terminaba acabándolo lo peor posible. Así pues, con un sueño insoportable nuestro ejemplar ejemplo apaga el despertador. La resaca nacida de pasar de las uvas y el champan a las cervezas y cubatas, hace retumbar en su cabeza la idea de levantarse, pero aun así, haciendo gala de una voluntad inesperada, se levanta con el objetivo en mente de desayunar. Sabiéndose despreocupado se percata de que no acostumbra a tener fruta en su casa y no tuvo en cuenta además, comprar para ese señalado día. Por tanto, y como un propósito tendrá que aguardar hasta mañana, ¿porqué no pueden ser dos?, porque a nuestro amigo le apetece mucho muchísimo un cigarro. Entonces se dirige a una olvidada y polvorienta estantería donde algunos libros y sobre todo revistas y más revistas de los más mundanos contenidos, se almacenan en un clamoroso ejemplo de entropía. El sueño, el cansancio, la resaca, y el haberse olvidado de ponerse las gafas le impiden leer los títulos de los volúmenes, lo que hace que dicha tarea quede postergada a un momento de mayor lucidez. El siguiente paso consistía en ver a los abuelos por lo que trata de arreglarse un poco. En el espejo observa la mirada de una persona desecha, ojerosa, desaliñada y pálida, pero creyéndose capaz de contemplar aún más decadencia humana comienza la infructuosa búsqueda de las llaves del coche que esa misma noche había arrojado en plena oscuridad. Así pues otro propósito más que se va al garete el primer día del año.
Los siguientes días, más lúcidos, si es posible observar en nuestro sujeto una auténtica voluntad y deseos de alcanzar sus objetivos y metas, pero conforme van pasando los meses se va olvidando de estos ya que en su camino se cruza la pereza. Y de ahí viene la angustia de saberse un pusilánime incapaz de cumplir con sus metas, luego la depresión, y ya cuando se empieza a sentir totalmente incapaz, se da cuenta de que es noviembre, y comienza otra vez a pensar en los propósitos de año nuevo.
Y como todos los años, esos estúpidos ilusos no se dan cuenta que si quieres cambiar, en efecto, no tienes más que proponértelo. Pero si te propones muchas cosas a la vez lo más probable es que no puedas con ellas. Para tener éxito es más productivo proponerse sólo una, y después otra, y así.
28/12/09
27/12/09
Sin comentarios.. ¿verdad?
Bueno, ya que tengo blog voy a aprovecharlo para hacer públicas algunas de mis grandes obras de arte.
Si no pongo más es porque sólo llevo pintando 5 meses, aunque ya se ha convertido en una de mis granes pasiones.
Espero que os quedeis asombrados. Eso sí, al natural son más bonitos.
Sí , lo sé. Soy poco original poniendo nombres...
Si no pongo más es porque sólo llevo pintando 5 meses, aunque ya se ha convertido en una de mis granes pasiones.
Espero que os quedeis asombrados. Eso sí, al natural son más bonitos.
Los dichosos tulipanes
La guitarra azul
Prado verde con árboles
Bodegón
(Este cuadro es más grande que yo. Y además lo he vendido)
Sí , lo sé. Soy poco original poniendo nombres...
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19/12/09
Prohibido
Bien es sabido, pero realmente es poco conocido, que prohibir algo es despertar el deseo.
Aquellas cosas que se nos prohíben se vuelven tentadoras. ¿Porqué? Hay quien afirma que disminuye el deseo sobre todas las cosas cuando resulta demasiado fácil conseguirlas. Esto es porque el deseo muere automáticamente cuando se logra lo que se desea. Lo que nos atraía de ese algo es que era utópico, imposible, un reto, un estímulo.
Pero lo que hace que nos resulte tentador es que cuando algo se nos prohíbe nace en nosotros la creencia de que se hace para privarnos de algo. Las personas son seres curiosos por naturaleza, (la curiosidad es muy importante para el desarrollo cognitivo) y por ello han de conocer las razones por las que algo se veda.
Y las razones que nos llevan a hacer algo que sabemos que no debemos hacer, pueden ser debidas al deseo de destacar, de ser el centro de atención al ser rebelde e ir en contra de lo establecido. También resulta un estímulo hacer cosas prohibidas porque las que no lo están son las que hacemos constantemente, y a veces, salir de la rutina reconforta.
La ciencia por lo visto no se ha dedicado a investigar excesivamente sobre este asunto, porque claro, me dijeron que no fumara, y acabé fumando; me dijeron que no bebiera, y más de lo mismo; me atraía el novio de una amiga, y la acabé jodiendo; etc.
La moraleja de esto, si es que la tiene, es que se debería permitir todo, y se deberían eliminar los tabúes, sin que nada estuviera mal visto; entonces no existiría la tentación de probar cosas por el mero hecho de que están a nuestro alcance, actuaríamos con plena libertad y las únicas limitaciones que nos impondríamos nacerían de nuestra propia lógica y razón, lo cual nos haría más inteligentes.
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14/12/09
Esta Navidad...

...que paren el mundo que yo me bajo.
La Navidad es la supuesta época del año en la que se celebra el nacimiento de una persona que murió luchando por el amor, la austeridad, la humildad, el comunitarismo utópico y en contra de todo lujo innecesario. Paradójicamente, ésta también es la época en la que reina el consumismo desmedido, la avaricia, el interés y donde se mide el valor del amor con dinero y objetos.
Sí, lo reconozco. ¡Odio la Navidad! ¿Qué pasa?
Pero no le tengo manía por esa empachante costumbre de organizar cenas por aquí y comidas por allá, haciendo gala de una opulencia desmedida, sino por la hipocresía que reina en el ambiente. En estas fechas lo que se celebra realmente es el Capitalismo, aunque la industria publicitaria consigue camuflarlo de cristiano, entrañable e inofensivo.
Y puede que me haya adelantado un poco y haya escrito esto antes de las verdaderas fechas de Navidad. Será porque he sucumbido al chantaje publicitario navideño, a ese bombardeo de anuncios de juguetes y perfumes, de jamones y langostinos, de bombones, cavas y loterías, y siento la necesidad de expresar la emoción que embarga a mis sentidos. Esa emoción capaz de crear en todas las personas un sentimiento colectivo. Y está claro que donde todos piensan lo mismo, es que nadie piensa mucho.
Pero ahí estoy yo para devolver a su color original al gordo de Santa Claus, poniendo verde a estas estúpidas fiestas religiosas que nuestro gobierno laico se empeña en celebrar.
También es curioso ver como en estas fechas aparece el sentimiento solidario. Innumerables campañas de recogidas de alimentos y juguetes, donaciones, galas benéficas, etc, etc. Se recoge de todo con el objetivo de enviárselo a los niños de países subdesarrollados, esos niños que no saben qué puñetas es la Navidad (ni falta que les hace), y que se extrañarán de que personas de otros lugares se acuerden de ellos tan solo una vez al año.
Precisamente en la época en la que deberíamos concienciarnos de las desigualdades que hay en el mundo, del hambre que pasan personas mientras nosotros tenemos suculentas cenas, aparece el gordo de rojo, que cómo no, forma parte de una campaña publicitaria, capta nuestra atención, nos aleja de la cruel realidad y nos hace comprar regalos y mas regalos siendo esclavos mentales de un monstruo capitalista y consumista.
Parece que me encanta meterme con las tradiciones religiosas. Pero no. Vivimos en una sociedad y en una época en la que cada fiesta tiene un trasfondo de intereses económicos. Así como la Navidad es la que más beneficios aporta a todos los sectores y es la más extendida, es del mismo estilo que el día de San Valentín, el de la Madre o el del Padre. Al menos esas celebraciones suponen el envío de tarjetas de felicitación y ramos de rosas, no como estas fiestas que además fomentan la pesca masiva de marisco en España, y la masacre de pavos en EE.UU., para ser comidos en la cena de Nochebuena.
Creo que lo único bueno que tiene estas fechas es que hace frío.
Por cierto, hace años leí una carta a Papa Noel que me hizo tanta gracia que acabé por aprendérmela de memoria. La recomiendo.
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3/12/09
Autocensura

No penséis queridos lectores que yo soy una persona refinada a la que le gusta hablar (escribir, expresarse) de una forma elaborada, con un cuidado por el léxico, la gramática y el estilo muy preciso. No. Bueno sí, un poco. Me gusta escribir bien en la medida de mis capacidades, y además, pretendo hacerlo, porque algún día me gustaría ganarme la vida con lo que escribo.
Pero no por ello debéis pensar que hay veces, y en especial al tratar algunos temas de los que escribo en este sitio, en las que no me dan ganas de usar expresiones poco apropiadas, como las que me estoy conteniendo de ejemplificar ahora mismo porque no quiero mostrar una imagen de grosería y vulgaridad. Pero hay veces en las que esas palabras se pasean de mi mente a mis dedos desando salir. Y yo no las dejo. Y esa es la censura más dura a la que puede someterse una persona, a la suya propia. Y es algo que muy poca gente valora y respeta.
Pero la censura que me auto impongo tampoco es tan grave. Al menos si la comparamos con la de otras personas. Aquellas que se niegan a sí mismas lo que son, por miedo a lo que sea.
Y aunque yo respeto y valoro la censura que se auto imponga la gente (la única que respeto), considero que una persona que se niega lo que es, que tiene miedo de decir lo que es, o que no está conforme con lo que es, es una persona sin personalidad.
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29/11/09
Pecados capitales
Semos uns pecaores amijos mios. (Eso ha sido una herejía, no un pecado). Los siete pecados capitales los cometemos todos, y seguramente varias veces al día. Y lo peor es que estos pecados suponen la condenación eterna. Pero bueno, para eso ya pensó la Iglesia en algo y creó también las siete virtudes que se contraponen a los pecados.
1. La Lujuria, que es el pecado producido por los pensamientos excesivos de naturaleza sexual, se contrarresta con la Castidad. Es decir: “Pero vamos, no me jodas!!!, ¿en serio?... pffffffff…. no eh?, yo prefiero pasarme la eternidad en el infierno… lo malo es que hasta ahí hay curas..”
2. La Gula, que se identifica con la glotonería, el consumo excesivo de comida y bebida de manera irracional o innecesaria, (de manera que las borracheras son un pecado muy grave), se contrapone a la Templanza,- la voluntad sobre los instintos-. Es decir: “¿Qué queee? Ahhh eso si que no! Pero si hasta los curas beben todos los domingos!!”
3. La Avaricia es el pecado que se refiere al exceso en la adquisición de riquezas, opuesto a la Caridad. “Claaaaro, y por eso la iglesia dice que seamos caritativos… para poder comprarse vino!”
4. La Pereza, la madre de todos los vicios es opuesta a la Diligencia, pues significa el cuidado y el esmero en la ejecución de algo. “Toma esa!! Y tan a gusto que se quedaron. Claro, ellos predican con el ejemplo. Para lo poco que hacen, faltaría que lo hicieran mal!!”
5. La Ira, el sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo, impaciencia y deseo de venganza, es lo contrario a la Paciencia. “Jajajajajaja…. perdona que me ria.. pues menos mal que ahora son todos unos perezosos, porque antes paciencia tenían poca, que si a matar brujas, a matar sodomitas, a matar moros…!!”
6. La Envidia, el deseo de algo que alguien tiene, y que se cree que a uno le hace falta, es lo opuesto a la Empatía. “ Ehhhh… ahora lo entiendo!! Por eso tanto mandamiento, tanto pecado y tanta tontería!! Nos tienen envidia y quieren que nosotros también nos fastidiemos!”
7. La Soberbia, el considerado el original y más serio de los pecados capitales es identificado como el deseo por ser más importante o atractivo que los demás. Lo contrario a la Humildad. “uffff, ya ya. Por eso solo hay que ver cómo va vestido el papa y todos esos.. ahí a ver quien lleva más cadenas de oro y más togas de colores… serán chulos!!!”
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23/11/09
¿Qué es el matrimonio?
Desde los albores de nuestra especie, nos hemos obstinado en agruparnos socialmente con el objetivo del emparejamiento vitalicio con opciones reproductivas incorporadas. A lo mejor es porque estamos condenados a someternos al dictamen de nuestro código genético, o puede que las firmes garras de la cultura social no nos permitan ver el bosque de libertad que se intuye allá al fondo, en esa zona feliz repleta de urbanizaciones de solteros y divorciados donde las disputas conyugales brillan por su ausencia.
Seguramente caeremos en esa red tarde o temprano, y no nos quedará más remedio que hartarnos de paciencia y antidepresivos para poder conservar nuestra salud mental llegado el momento.
Y es que la convivencia prolongada con la misma persona aburre. Una persona a la que se conoce hasta la saciedad es una persona incapaz de sorprenderte.
Por ello lo ideal es estar conociendo gente continuamente. Y si encuentras a alguien con quien creas que merece la pena emparejarse de por vida, no te engañes, estarás firmando tu propio encarcelamiento.
Seguramente caeremos en esa red tarde o temprano, y no nos quedará más remedio que hartarnos de paciencia y antidepresivos para poder conservar nuestra salud mental llegado el momento.
Y es que la convivencia prolongada con la misma persona aburre. Una persona a la que se conoce hasta la saciedad es una persona incapaz de sorprenderte.
Por ello lo ideal es estar conociendo gente continuamente. Y si encuentras a alguien con quien creas que merece la pena emparejarse de por vida, no te engañes, estarás firmando tu propio encarcelamiento.
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20/11/09
En el país de las maravillas
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En un hermoso prado con flores, arroyos, gigantescos árboles ancestrales y pajarillos piando alegremente, estaba yo aquella tarde tarareando una canción. Aquel lugar podría ser perfectamente un paraíso, y mi vida tampoco podría ser mejor. Tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que quisiera. El problema es que en este mundo no se podían hacer muchas cosas.
-Si yo hiciera mi mundo todo sería un disparate, porque lo que es no sería, y lo que no podría ser sí sería, ¿entiendes?- Le pregunté a mi chihuahua.
El pobre animal, ya cansado de corretear cual perrito de la pradera, me miraba con sus ojos de plato y su lengua colgante como si me quisiera contestar: Tengo hambre.
Por lo que seguí vagando por mi cabeza imaginando aventuras y diversiones. Pero de repente mi estúpido perro hizo algo por primera vez en su vida. Ladró. Y después se escondió en la cesta de la merienda. Entonces yo, anonadada por tal hecho insólito me decidí a encontrar la causa de dicho arrebato.
Y entonces lo vi. Bajo la sombra de un fresno un conejo blanco muy bien vestido y con gafas, miraba su reloj.
-Dios mío que tarde es. No llego. Tengo que darme prisa.- Exclamó claramente alterado antes de salir corriendo.
Yo, como estaba atontada de tanto polen de tanta florecilla y tantos cuentos cursis que me contaba mi hermano, no me paré a pensar cómo era posible que un conejo hablara, si no que sentí curiosidad por saber a qué no llegaba el conejo. Y salí tras él.
Le grité para que se parara pero no me hizo caso y finalmente se metió en una madriguera. Asique yo, en mi condición de niña tonta, me metí también. Y caí.
Al principio mientras caía, como estaba muy oscuro, temí darme un buen porrazo contra el suelo. Pero después, como seguía cayendo y ya estaba cansada, me senté en una mercedora. Empezaron a aparecer pequeñas luces que me permitieron visualizar el túnel de tierra por el caía. Era realmente acogedor, hasta que me escurrí de la mercedora y caí, ya por fin, en el fondo de la madriguera.
El conejo blanco se dirigía hacia una pequeña puerta que cruzó sin problemas. Pero al llegar yo a ella y como soy rubia, tuve que esperar a que alguien me dijera lo que tenía que hacer.
Finalmente el pomo de la puerta me habló. Me dijo que bebiera de un pequeño frasco que tenía detrás de mí. Asique eso hice. Y entonces noté algo extraño. Siempre había tenido complejo porque era muy bajita, pero desde que tomé ese trago, nunca más me he sentido así. Porque claro, el complejo de tapón que tendría que tener siendo igual de alta que un dedal es demasiado grande como para que me cupiera.
Me hice diminuta. Era incapaz de alcanzar el pomo de la puerta. Me quedaría allí atrapada. Hasta que apareció otro frasco del cual también bebí y me hice del tamaño de una casa. Y como soy una mimada niña caprichosa, por no tener lo que quiero me puse a llorar. Mis enormes lágrimas pronto hicieron de aquel lugar un océano. Y como el pomo de la puerta se ahogaba tuvo que abrirse.
Así pues, crucé la puerta y un gran mundo apareció ante mí. Me dispuse a continuar siguiendo el conejo. Y me perdí.
En mi camino se cruzaron muchos personajes. De todos ellos, el conejo blanco era el único que parecía tener verdaderas responsabilidades. Los otros, como las señoras flores cantarinas, que se burlaron de mi ropa, o la oruga fumadora, que la muy colgada no hacía otra cosa que fumar, o el sombrerero que celebra los días de tu “no cumpleaños”, vivían de ensueño. Haciendo todo el día lo que querían sin preocuparse por nada más. El único que me desconcertó fue el gato de Cheshire. Aparecía y desaparecía a su antojo, me señalaba varias direcciones para un solo destino y tenía una malévola sonrisa. Era el único ser interesante que encontré. Gracias a él fui a parar ante la Reina de corazones. La muy impulsiva dominanta sabelotodo y malvada reina quería cortarme la cabeza. Básicamente ese era su pasatiempo favorito. En su reino no había duelos cabeza vs. Corazón. Solo corazones sin cabeza o cabezas sin corazón.
Por suerte, y no sé muy bien cómo, salí de mi mundo. Aunque pueda que me haya dejado algo en él.
...puede que ya haya perdido la cabeza.
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Tonterías
8/11/09
¿Recuerdas la última vez que te pasaste por aquí?
Si la recuerdas es porque te pasas por aquí a menudo. Si no, pues no.
¿Y por qué te pasas por aquí? ¿Qué tiene de especial leer lo que escribo? Normalmente son disparates que se me pasan por la cabeza. Y yo no es que sea precisamente una lumbrera. Cosas tontas e insignificantes pero bueno, sirven para pasar un rato pensando en lo rara que soy. ¿Y por qué me leéis? En teoría, y tal como dice ahí a la derecha, escribo para conocerme mejor. ¿Vosotros por qué queréis conocerme?
Sé que nada más leer esto se os irá dibujando en el rostro una expresión común. Levantareis ligeramente una ceja, aparecerán arrugas en vuestra frente, abriréis los ojos un poco más de lo normal, vuestros labios parecerán tristes…
Bueno, esa ha sido la cara que se me ha puesto a mí cuando he leído la guilipollez que estoy escribiendo. Pero ea, más gili*** seréis vosotros, ya que lo estáis leyendo.
¿Y por qué te pasas por aquí? ¿Qué tiene de especial leer lo que escribo? Normalmente son disparates que se me pasan por la cabeza. Y yo no es que sea precisamente una lumbrera. Cosas tontas e insignificantes pero bueno, sirven para pasar un rato pensando en lo rara que soy. ¿Y por qué me leéis? En teoría, y tal como dice ahí a la derecha, escribo para conocerme mejor. ¿Vosotros por qué queréis conocerme?
Sé que nada más leer esto se os irá dibujando en el rostro una expresión común. Levantareis ligeramente una ceja, aparecerán arrugas en vuestra frente, abriréis los ojos un poco más de lo normal, vuestros labios parecerán tristes…
Bueno, esa ha sido la cara que se me ha puesto a mí cuando he leído la guilipollez que estoy escribiendo. Pero ea, más gili*** seréis vosotros, ya que lo estáis leyendo.
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Tonterías
4/11/09
La cerveza

Se llama cerveza a una bebida alcohólica…
Una bebida acostumbrada a escuchar suplicas,
Reina de innumerables repúblicas
Donde habitan alegrías y melancolías..
Aunque no la quieras, ella es tu fiel amiga
Tu cerveza siempre te escucha en momentos de flaqueza
Detrás de su vestido de cristal
Si te acompaña demasiado acabas en el hospital
Su gran belleza te arrastra a la pereza
De su color dorado acabas acostumbrado
Pero sus pocos grados te animan a seguir probando
En la riqueza y en la pobreza
Todo el mundo bebe cerveza
Hasta que el barril se acabe
Sin que nadie nos separe
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