16/4/09

Minimalista


Hay veces en las que me gustaría llevar una vida minimalista. Una vida como la noche, en la que amainan los ruidos y se pueden abrir los ojos en la más absoluta oscuridad, sin ver nada, sin que nada te distraiga. Cuando se puede disfrutar del silencio y cuando sientes que todo lo que te rodea es insignificante.

A la mayoría de nosotros nos sobra mucho de todo. Vivimos en el agobio de no encontrar un espacio vacío. En todas partes hay alguien o hay algo. Nuestro mundo ha perdido la belleza innata de lo natural, la alegría de lo simple, la tranquilidad del vacío. El deseo consumista de esta sociedad nos ha hecho perder el gusto de gozar la armonía de lo simple, de la nada.

El minimalismo por definición se refiere a la máxima expresión con la mínima construcción: equilibrio, silencio, simplificación al máximo de lo superfluo.
Yo creo que se deberían imponer unas buenas dosis de minimalismo a nuestras vidas porque, donde hay superabundancia, aparecen los contrastes, la avaricia y la vanidad.
Simplificar la vida conlleva el convencimiento de que son muy pocas las cosas verdaderamente necesarias, y además ver y entender que todo lo que sobra afea. Todo lo que es adorno, todo lo que se puede suprimir sin que lo esencial se resienta, es contrario a la belleza, y en nuestra sociedad, tan barroca de necedades, mentiras e hipocresías, resulta casi imposible descubrir la importancia de eliminar todo lo que sobra en nuestras vidas para dar paso a la creación de espacios despejados, vacíos, donde se restaure la humanización, el respeto, y la comunicación, porque tanto exceso nos impide gozar la sublime belleza de la nada.

12/4/09

Publicidad


Como estudiante de periodismo me ha tocado una asignatura relacionada con la publicidad. No negaré que ha sido la que más divertida me ha parecido hasta el momento, pero eso no quita para que a la hora de estudiarla no fuera un auténtico coñazo. No solo por los PowerPoints, que parece que son lo único que hacen los profesores, con los contenidos minimalísticamente reducidos e INEXPLICADOS, si no también por su falta de practicidad.

Sin embargo, por otras fuentes (como pueden ser los correos que se pasan de unos a otros) se puede aprender lo mismo y más rápido.
Por ejemplo:

1. Estás en una fiesta y ves un hombre atractivo. Te acercas a él y le dices: “soy muy buena en la cama”. Eso es Markenting directo.
2. Estás en una fiesta con un grupo de amigos y ves un hombre muy atractivo. Uno de tus amigos se le acerca y le dice: “esa niña de ahí es muy buena en la cama”. Eso es Publicidad.
3. Estás en una fiesta y ves un hombre muy atractivo. Le pides el número de su móvil. Al día siguiente lo llamas y le dices: “soy muy buena en la cama”. Eso es Telemarketing.
4. Estás en una fiesta y ves un hombre muy guapo. Lo reconoces. Te acercas a él, le refrescas la memoria y le dices: “te acuerdas de lo buena que soy en la cama?”. Eso es Customer Relationship Management.
5. Estás es una fiesta y ves un hombre muy atractivo. Te levantas, te arreglas la ropa, te acercas a él y le sirves una copa. Le dices lo bien que huele, admiras su traje, le ofreces un cigarrillo y le dices: “soy muy buena en la cama”. Eso es Public Relations.
6. Estás en una fiesta y ves un hombre muy atractivo. Te acercas a él y le dices: “soy muy buena en la cama” y, además, le enseñas una pechuga. Eso es Merchandising.
7. Estás es una fiesta y ves un hombre muy atractivo. El se acerca a tí y te dice: “he oído que eres muy buena en la cama”. Eso es Branding, el “poder de la marca”.
8. Estás es una fiesta y ves un hombre muy atractivo que se acerca a tí y te dice: “soy muy bueno en la cama y aguanto toda la noche sin parar”. Eso es Publicidad Engañosa.

Se entiende fácilmente, se puede poner en práctica y comprobarlo personalmente...
es mejor.

10/4/09

Mintiendo


"Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota, pero para mentir hace falta imaginación." Jaume Perich.


Pero lo cierto es que solo quien siempre dice la verdad puede permitirse tener mala memoria. Porque si mientes allá por donde vas, puede pasarte que llegues a un punto en que no sepas cual es la verdad.

Hay quien acaba creyéndose sus propias mentiras, viviendo una vida inventada que no existe.
Puede que se refugie en ella para ser diferente, para cambiar o simplemente porque teme la suya propia. Crea otra vida que le ayude a escapar de la que tiene porque es incapaz de soportarla. Se ve invadido por angustias y sentimientos que no soporta y necesita convencerse de que es otra persona con otra vida para poder seguir existiendo.

Entonces aparece otro, con otra personalidad. Con aquellos con los que siempre ha estado y lo conocen en realidad es de una forma, no se puede ocultar ante ellos, pero con el resto aparece su otro yo, aquel que es más seguro en sí mismo, más conforme con lo que es, simplemente el que es mejor. Ante ellos aparece el cambio, y si esas personas son capaces de soportar esa personalidad tan pretenciosa y egocéntrica durante un tiempo se darán cuenta de que pasa algo extraño, que en ciertas ocasiones es como si no lo conocieran, que él no es así.

Con el paso del tiempo lo llaman bipolar. Y es casi cierto. Porque son dos personas. Distintas personalidades en una persona. Dependiendo de la situación puede que estés hablando con una o con otra. Y llegados a ese punto, una de esas vidas ya no es inventada, es real, y la otra personalidad vive en ella.

Acabará por desaparecer el otro yo, porque llegará el momento en que mentir ya no será necesario. Ya habrá hecho suficiente daño, tanto a sí mismo como a los demás.

7/4/09

Borde


Según la RAE:
borde1.
1. Extremo u orilla de algo.
2. En una vasija, orilla o labio que tiene alrededor de la boca.

borde2.1. Dicho de un hijo o de una hija: Nacido fuera de matrimonio.2. adj. coloq. Esquinado, impertinente, antipático.3. Dicho de una planta: No injertada ni cultivada.
De todas esas supongo que cuando la gente me dice “pero que borde” se refiere a que soy una impertinente y antipática.

Pues vas bien. Yo borde, já. Como odio esa palabra. Para empezar yo no soy antipática, (tener un sentimiento de aversión hacia alguna persona), soy apática (indiferente, dejada, imperturbable). Que no es lo mismo. Soy intransigente (no consentir aquello que no se cree razonable), no impertinente (excesivamente susceptible, que muestra desagrado por todo), quisquillosa (persona demasiado delicada en el trato común, o que fácilmente se ofende) pero no esquinada (dicho de una persona de trato difícil).

¿Por qué la gente se empeña en decirme eso? Está bastante claro que yo no soy así. No tiene nada que ver. Puede que para una persona simple, con un cerebro inútil, esas diferencias no estén claras, pero quien me conozca lo suficiente sabe que la palabra que me define es: extravagante.

Qué puñetas mueve a la gente a llamarme eso? Pero que memos…

14/3/09

Lee

Soy una gran aficionada a la lectura. Desde pequeña comprendí que pocas relaciones son más intimas que las que se establecen entre autor y lector. La relación es silenciosa, no existen desviaciones verbales ni interrupciones (ruido, en términos periodísticos).
Se trata de una conversación privada entre dos personas, nunca más de dos. El autor puede expresar sus ideas y pensamientos y contar sus experiencias sin ningún tipo de presión, ya que será el lector quien decidirá voluntariamente leer su escrito. Y éste podrá rechazar, aceptar, detenerse, meditar, volver a leer y reaccionar como guste, sin ninguno de riesgos que acompañan a otras clases de comunicación.

El último libro que ha llegado a mis manos es El mejor lugar del mundo es aquí mismo. Es una obra corta que se lee amenamente. En él se narra la vida de una joven que piensa que ya no tiene motivos para seguir viviendo, pero encuentra un lugar donde existe la magia. Allí comprende que tiene que olvidar el pasado para poder vivir el presente.

Personalmente me alegro de no necesitar ninguno de los consejos que se dan en el libro, pero sí me ha enseñado qué son los haikus. Es uno de los más antiguos modos de hacer poesía, y como este libro y una persona a la que aprecio mucho me han inspirado, les dedico el primero que he hecho:

La felicidad está aquí,
A tu lado,
Si sonríes.

7/3/09

El azar


Tirar una moneda al aire es de lo más sencillo. Y también sería de lo más inútil si en ella no pesara una gran responsabilidad. De ella dependen unos intereses. Algo por lo que las personas pueden llegar a enfurecer si no les conviene el resultado. Pero cuando se realiza este procedimiento siendo un inexperto (como en mi caso) las cosas pueden ponerse muy negras.

La verdad es que cuando se tiene la moneda en las manos lo primero que ronda por la cabeza es: "si la tiro muy fuerte luego no la encuentro", asique con un pequeño impulso la moneda viaja por el aire de una mano a la otra mano que la sujeta fuerte con el puño cerrado. Entonces, ahora toca pensar. ¿Cara o cruz? Y surge el gran dilema: "no me he fijado y no sé qué es cara y qué es cruz". Al menos es fácil de solucionar, con abrir el puño y mirar la moneda es suficiente. (Esto es en el caso estándar en el que el hermano en cuestión no opina que se debe considerar "cara" donde pone el valor de la moneda, porque entonces aquí podría seguir escribiendo sobre cómo se resuelve este conflicto hasta que me dolieran lo dedos de escribir). Se continua, ya sin más remedio, volviendo a tirar la moneda. Y ahora es cuando dices:
- ¡yo, cara!
-¡¡Já!!- es lo que responde tu adversario. Porque, ¿quién decide primero? Y es llegado a este punto donde las cosas se ponen peliagudas y hay que andarse con cuidado si no se quiere acabar el juego de la moneda con puñetazos y patadas.

Por tanto, siendo razonables, se llega a la conclusión de que el honor de tirar la moneda es demasiado grande como para también escoger primero.
- Vale, pues cruz.
Y entonces llegó el momento. Miras la mano temblorosa y con cuidado giras la muñeca para extender la palma hacia arriba. Y lo ves. "Cara. ¡Qué asco de juego! No es justo. No juego más. Yo había elegido primero. No vale." .... pero recapacitas, y se te enciende una bombilla. Piensas, qué pasa si el lado de la moneda no selecciona directamente al que la ha elegido como ganador si no que lo hace como perdedor. Qué sucede si en vez de ser seleccionado como el que manda:
- ¡Hazlo tú, que yo digo que te toca porque he ganado! - lo eres como el que pringa
-¡no!, lo haces tú, porque la moneda te ha dicho a ti.

Pues lo que ocurre es simplemente la hecatombe. Empieza una discusión que pretende solucionar las cosas mediante explicaciones razonables. Éstas, con el paso de los segundos comienzan a transformarse en amenazas. Y así hasta que te percatas de que todavía tienes la moneda en la mano y dices:
- Pues lo hacemos otra vez y a mi manera.

Podría seguir relatando lo que ocurrió aquel día desde que se decidiera a decidir las cosas mediante una moneda al aire, pero se puede resumir con unas palabras clave como: moneda - aire - ojo- puñetazo- grito - mamá - castigo.

Aquel día llegue a una importante conclusión: "Lo que a menudo consideramos justicia, es una injusticia cometida a nuestro favor". Esto es así ya que tanto los argumentos de mi hermano como los míos eran buenos, pero una moneda no tiene el poder de escoger entre uno u otro.